viernes, 17 de junio de 2011

Ilustraciones de Wilfredo Zerpa (W Koky) para el texto de poesía "Agua Fuego Tierra. Las uvas y el vino".

 
Incertidumbre






La loca Juanita Mayo






La Cometa






Arcilla






Judas






Madre
 






Musa







Dolor Infinito
 







Sexo







Machó el titiritero
 






Hambre Congénita








Último Trance







Recuerdos de Juventud







Calcinación


viernes, 20 de mayo de 2011

Mi poesía

Mi poesía es libre,
desciende como cascada vertical
combinando frases y palabras.
Donde cada frase da la idea de lo infinito y de la nada
y donde cada palabra es un caudal de vida.
Como un alfarero amaso cada voz,
y la pulso en mi lira como nota sonora.

viernes, 6 de mayo de 2011

Texto de poesías: Agua Fuego Tierra. Las Uvas Y El Vino



Agradezco la colaboración prestada en esta obra: a la “Dirección de Cultura” en la persona de Fausto Hernández, a la “Fundación Infocentro” repesentada por Brigitte Rondón como coordinadora regional en el Estado Sucre, a Lucas Arias, Edgar Zapata, Juan Azócar, Juan Durán Patiño, Norberto José Velásquez y a la señora Luisa Galantón.
Las ilustraciones de este libro fueron hechas en la “Dirección de Cultura” de Cumaná,  a partir de unos bocetos elaborados por Lucas Arias y realizados artísticamente por el señor  Wilfredo  Zerpa   ( W Koky).

Humbero J. Ramos


jueves, 5 de mayo de 2011

Mi texto de poesías: Agua Fuego Tierra. Las Uvas Y El Vino



Prólogo



Reza un dicho popular que
no hay peor esfuerzo que el
que no se hace.




En una antología poética – 1ª edición 1992, de la poetisa francesa de origen libanés Andrée Chedid; editada por Monte Avila – se lee casi al final del prólogo que le hace Alfredo Silva Estrada, un párrafo que he sintetizado de este modo: “El poeta sobrevive sobre los embates del absurdo y de la nada, porque su verdad está en el corazón”. Esta verdad expresada por el poeta en los poemas, es – a mi entender – un producto más emocional, espiritual que del intelecto. Haciendo un poco de historia en relación con este tema. En la antigua Grecia había la creencia de que los poetas y los artistas eran unos seres favorecidos por ciertas divinidades conocidas como musas de las artes y las letras; tanto es así, que Homero, – máximo poeta épico de la antigua Grecia – empieza “La Odisea” con una invocación a la musa: “Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, ...”. Esta creencia permeó la cultura del mundo occidental, de tal modo; que en el suceder histórico, desde la antigua Grecia hasta nuestros días; encontramos referencias relacionadas con estas musas en distintas generaciones de poetas; como son los casos de: Luis de Góngora, Rubén Dario, César Vallejo y otros de no menos valía. En la actualidad hay quienes piensan que las creaciones artísticas genuinas son consecuencia de un estado de inspiración espiritual. De todo lo que se ha dicho relacionado con este arte, lo que si puedo asegurar con absoluta certeza; es que dedicarse a escribir poesías no es nada fácil, porque además del deseo de hacerlo, es necesario tener ese fuego sagrado que el poeta siente en su fuero interno; es ese ramalazo del espíritu lo que hace posible la creación poética. Hago esta afirmación porque cuando me inicié en la literatura a finales de la década de los setenta, siempre acaricié la idea de escribir por lo menos un pequeño libro de poesía; no obstante, cada vez que hacía el intento no pasaba de la primera linea. Fue en el 2009 que hice mi primer poema, quizás debido a unos hechos ocurridos entre el 2008 y el 2009; entre los que recuerdo: La amistad que hice con el compositor Lucas Arias, con quien he entablado algunas pláticas relacionadas con la poesía y sus diversos géneros; otros sucesos fueron, los bombardeos que ocurrieron por ese tiempo en la franja de Gaza y la elaboración de un libro de cuentos que escribí, titulado “Pájaro de Fuego” donde incluí el poema del cual hago mención, titulado “Dolor infinito”. A todas estas, pensé que no podría hacer un poema más, pero sucedió el milagro, la magia de la Musa me tocó en ese lapso de tiempo, que fue – a mi criterio – de maravillosa creación. Todos los poemas que están incluidos en este libro – menos el primero – son del 2010.

Humberto J. Ramos


 

      
  


miércoles, 4 de mayo de 2011

Dolor infinito

Abstracto.
Atrapar el dolor.
Prescindir de la forma, de lo táctil,
de lo dúctil.
Lo abstracto.
Desglosar la luz, volver a su origen,
irradiarse,
expandirse, regresar al lenguaje de los dioses,
descodificarlo.
Desenvainar mi lengua, eyacular ideas.
Desayunar palabras, eructar poemas.
Redimensionar el tiempo, atraparlo,
Reducirlo a nada,
Expandirlo.
¿Convertir las palabras en piedras?.
¡No!.
En pan, en verbo, en vida.
Deja escapar el pájaro de fuego que yace en tu alma.
Que vuele,
al infinito. Que regrese.
Incólume.
Apresar el dolor, enclaustrarlo.
Apresarlo en barrotes de acero, sentirlo ahí,
muy dentro,
infinitamente.
¿Por qué?...,
¡Claro!..., el placer aburre,
irracionaliza.
¿Te digo algo?
Hay otros dolores que uno no siente.
Abstracto.
¡Oh Gaza!
Hiroshima
Nagasaki
Guernica.
Llegó la hora del dolor
y de la muerte.
De las bombas.
De los mutilados.
De las viudas, de los viudos.
De los huérfanos.
Yo veo,
siento,
cuando estallan las bombas,
La desesperación en los ojos llorosos de
niños azarados.
¡Oh Gaza!.
Llegó la hora del dolor,
y de la muerte.
¡Oh Gaza!.
Hasta cuándo.

Humberto J. Ramos



martes, 3 de mayo de 2011

Incertidumbre

No es un poema.
No.
Ni un salto al paraíso.
La vida no lo es.
Ni para ti, ni para mí.
Es un intrincado jeroglífico que
lastima mi espíritu, que me acosa
como una fiera a su presa.
Es como un insensible Atila que atormenta
mi alma.
Y la angustia que aún persiste, late en la
puerta de mi cueva como lobo feroz.
Como a un cíclope que en un lecho de
lágrimas regurgita sus penas.
¡Galatea de mis dolores!.
Un incendiario Sófocles, quema mis sueños,
y los tuyos.
No da tregua al dolor.
Ni a la tragedia.
A cuesta..., llevaré mi cruz por el Calvario.
Pero en el Gólgota.
Como un Cristo preguntaré.
¿Por qué me has abandonado?.

Humberto J. Ramos


calcinación

Hay momentos tétricos de la vida que nos secan como a esas hojas que el verano desecha.
Que nos calcinan para siempre y nos dejan
tristes,
muy tristes.
Son como abismos absolutos,
como arrugas tremebundas en el alma
y quedan como huellas indelebles que no
podemos evadir.
Son irrevocables como sentencias divinas
a lo
eterno.
Son ecos que se repiten en el tiempo,
florecen incertidumbres y un montón de cosas
Esos Dolores del pasado nos estrujan el
alma,
nos entristecen, y nos hacen más tristes que la misma tristeza,
y aún así dan cuenta de que aún vivimos...,
resignados por dolores futuros.
Hay momentos tétricos en la vida que nos
calcinan a lo eterno.
Y hay momentos donde el espíritu se yergue
exaltado y sublime como una catedral en un
desierto.
Cuando suenan los clarines en el alma
y en el alba,
renace la esperanza
la fe se aviva.
 
Humberto J. Ramos

lunes, 2 de mayo de 2011

Hambre congénita

Tremebundo silencio del que sufre,
del de los ojos tristes,
del pan ausente, distante...,
inalcanzable.
Tremebundo silencio del llanto del
hambriento,
del que llora el hambre de su prole.
Tremebundo silencio de la mesa vacía,
del fogón silencioso,
triste.
De un meditabundo silencio de miradas
perdidas,
de los platos jubilados,
cesantes.
De los cucharones que no remueven nada,
de las pailas ahítas de vacío.
De una muchedumbre peleándose por un
saco de arroz derramado en tierra.
De las barrigas que hacen ruidos extraños
clamando pan.
Tremebundo silencio del que sufre
del hambre innata.

Humberto J. Ramos

viernes, 29 de abril de 2011

Último trance

Trance
en el último ocaso del delirio
persiste.
Infinita,
callada,
zigzagueante,
victoriosa,
en vuelo rasante.
Mariposa de fatal esencia.
Medusa de glaciales ojos de fuego.
Muerte en el último trance del delirio
que persiste.
Destino fugaz.
indiferente.
Muerte,
infinita, callada, victoriosa.
¿Qué Perseo decapitará el imperio de tu reino?.
Agua
Fuego
Tierra
¿Nacerá un Pegaso de tu sangre?.
Trance.
En el último ocaso del delirio
temo,
no a la muerte.
No a ti, Medusa de glaciales ojos de fuego.
Temo
a que no haya un mas allá.
Y que todo termine justo aquí,
en este trance.

Humberto J. Ramos


miércoles, 27 de abril de 2011

Musa

Naufragué en la incertidumbre...,
cuando un nosequé de desaliento encalló en mi pecho
Angustia,
de ver la vida tan vacía...,
carente de sentido y aún así seguir viviendo...,
aferrado a una esperanza,
ver la rosa roja en el desierto
y retomar la fe.
Sentir amor.
Que de mis ojos secos
broten lágrimas.
¡Oh Musa!,
despilfarra mi verbo en las campanas
y hasla tañer de angustias penas.
Déjame ver el azul de Salmerón en los ojos de Darío,
las “furias y penas” de Quevedo en el corazón de Andrés Eloy,
los “claveles que tronchó la aurora” de Góngora en las manos del insomne Ramos Sucre,
Y déjame sentir el hambre y el frío que sintió Vallejo en las calles y plazas de París.

Humberto J. Ramos




Arcilla


Ánfora
Tinaja
Tinajón.
Reminiscencias apodícticas.
Formas de mujer amasada en barro.
Cóncavas profundidades fértiles contenedoras de vitalidad.
Sudor
Sangre en el parto.
Coito

Amor soplado.
Arcilla
Sudor de bardos manoseando sueños,
Tiempos de luz.
Albores de esperanza.
¿Quién jugó contigo era niño?.
Reminiscencias apodícticas, formas de mujer amasada en barro.
Coito
Soplo de amor multiplicado.

Sudor
Sangre en el parto.
Ánfora
Tinaja
Tinajón.
Un rosario de arepas,
solazándose en budare
de arcilla.

HumbertoJ. Ramos




lunes, 25 de abril de 2011

Judas

¿Vender al justo...?
¿Delatarlo..., entregarlo...?.
Sí..., por amor al hombre debo hacerlo.
¡Oh Dios!.
Aún queman mis manos las treinta monedas de plata.
Y aún palpita en mis labios el beso dado en tu mejilla.
Y la soga que aún pende del árbol no ha borrado el oprobio.
¡Oh Dios!.
¿Quién soy para renunciar a mi destino?.
Destino prefijado,
inexorable, eterno.
Renunciaré al honor y a la paz y el reino de los cielos me será negado.
Para salvar al hombre...
¿Debo arder en el infierno?.

Humberto J. Ramos


Madre

Madre
Ahora que te veo,
antes y después de este ahora,
siento una gran tristeza,
un dolor,
una alegría...,
tres palabras confundidas en una,
que no tiene medida...,
sin contorno...
Ahora que te veo tan frágil, como un botecito
de papel en alta mar, como la llama de
una vela en extinción...,
sé que ha llegado tu tiempo,
se ve en tu delgadez, en tu piel pegada al hueso.
Imagino que al estirarse, podrías arropar al mundo.
Con ese caminar de botecito que ahora luces...,
sé que ha llegado tu tiempo.
Madre.
Ahora que te veo,
yacente, tan callada, sin movimiento
alguno.
Dime madre.
¿Así es la muerte...?.



Sexo


Soberbios.
Belfos palpitantes me aguardan
en el tálamo.
¡Oh Venus de Milo!.
Arómame con los pétalos del pubis.
Encabrita tu grupa de campana
que Eros impaciente ve la
llamarada de un crepúsculo.
Enróscate al cerezo de mi cuerpo
y atesora el diamante en el óvulo en sazón.
Atesóralo.
Dalo a luz.
En bruto o bien tallado.

Humberto J. Ramos

Recuerdos de juventud. La ilustración es de Wilfredo Zerpa (WKoky)


Recuerdos de juventud

Recuerdos de juventud es la segunda parte de mi texto de poesía -"Agua fuego tierra. Las uvas y el vino"-. Son reminiscencias de un pasado remoto que vienen a mi memoria como retazos de un mundo mágico que pervive en el subconsciente. Son vivencias que quedaron en mi mente de aquella Cumaná pueblerina con sus personajes típicos, con sus juegos tradicionales, con sus calles de tierra por donde traficaban los burros y los carros de mula; era esa Cumaná de las misas de aguinaldo y de las retretas en las plazas públicas. Recuerdos de juventud son estos poemas relacionados con ese mundo mágico que nos permite volver a la capacidad de asombro que tiene cada niño.

viernes, 15 de abril de 2011

La cometa. Ilustración, Wilfredo Zerpa


La Cometa

Mi cometa de colores
lo hice con caña brava.
Tres cruzadas y amarradas
con pabilo de hilandera.

Los colores me lo dieron
tres amigos bondadosos:
El amarillo, una estrella muy conocida por todos.
El azul, un marinero que vino de alta mar.
Y el rojo, un cardenalito que llegó de las
  montañas.
 
El rabo de mi cometa me lo ha dado el arco iris;
unas cintas verdecitas como hojas de palmera 
y unas aletas de ñapa para que vuele más alto.

Aquí traigo mi cometa con ojos de soñador, 
esperando un viento amigo que lo remonte bien alto, 
donde están las nubes blancas como copos de algodón.

Aquí traigo mi cometa con aires de aventurero,
quiere cabalgar las nubes como un potro cimarrón.
Vuela uno,
vuelan tres,
vuelan siete,
vuelan cien.
De todos
el más bonito
mi cometa de colores.


Humberto J Ramos

Machó el titiritero. Ilustración Wilfredo Zerpa (W. Koky)


miércoles, 13 de abril de 2011

Machó el titiritero

Negro patón
Pelo de coco
Titiritero,
con sus marionetas
tambor de perola o tambor de cuero.
¡ A la ola
ola !
Cantan, hablan, danzan
al son del tambor
todos los muñecos del negro Machó.
Negro patón
pelo de coco
titiritero.
¿Quién te enseño la magia y la alegría de los muñecos de trapo y de madera?.
A ti; que no sabes la a, la e, la i, la o, la u...
Por las callecitas de mi Cumaná va un negrito
alegre con ojos de fiesta
y sus marionetas que van a danzar.
Háganle la rueda al negro patón.
¡ A la ola
ola !.
Cantan, hablan, danzan
al son del tambor
todos los muñecos del negro Machó,
un negrito brujo con magia en las manos
y ojos de fiesta nos hace soñar.

Nota: El primer titiritero de quien se tenga noticia en Cumaná, vivió en el barrio Cardonal, de la parroquia Altagracia; un personaje apodado Machó, cuyo nombre era Jesus Natividad Manosalva a quien se le vio entre las décadas de los 40 y los 50, haciendo unas presentaciones improvisadas y espontáneas por las calles de Cumaná con unos títeres elaborados y manipulados por él; como por ejemplo: La pintoresca muñeca de tamaño natural con la que hacía sus escenas de baile; el muñeco boxeador con el cual simulaba sus peleas y los muñequitos danzarines a los que hacía bailar sobre un tambor al cual golpeaba rítmicamente.