martes, 3 de mayo de 2011

calcinación

Hay momentos tétricos de la vida que nos secan como a esas hojas que el verano desecha.
Que nos calcinan para siempre y nos dejan
tristes,
muy tristes.
Son como abismos absolutos,
como arrugas tremebundas en el alma
y quedan como huellas indelebles que no
podemos evadir.
Son irrevocables como sentencias divinas
a lo
eterno.
Son ecos que se repiten en el tiempo,
florecen incertidumbres y un montón de cosas
Esos Dolores del pasado nos estrujan el
alma,
nos entristecen, y nos hacen más tristes que la misma tristeza,
y aún así dan cuenta de que aún vivimos...,
resignados por dolores futuros.
Hay momentos tétricos en la vida que nos
calcinan a lo eterno.
Y hay momentos donde el espíritu se yergue
exaltado y sublime como una catedral en un
desierto.
Cuando suenan los clarines en el alma
y en el alba,
renace la esperanza
la fe se aviva.
 
Humberto J. Ramos

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