No es un poema.
No.
Ni un salto al paraíso.
La vida no lo es.
Ni para ti, ni para mí.
Es un intrincado jeroglífico que
lastima mi espíritu, que me acosa
como una fiera a su presa.
Es como un insensible Atila que atormenta
mi alma.
Y la angustia que aún persiste, late en la
puerta de mi cueva como lobo feroz.
Como a un cíclope que en un lecho de
lágrimas regurgita sus penas.
¡Galatea de mis dolores!.
Un incendiario Sófocles, quema mis sueños,
y los tuyos.
No da tregua al dolor.
Ni a la tragedia.
A cuesta..., llevaré mi cruz por el Calvario.
Pero en el Gólgota.
Como un Cristo preguntaré.
¿Por qué me has abandonado?.
Humberto J. Ramos
No hay comentarios:
Publicar un comentario