lunes, 25 de abril de 2011

Madre

Madre
Ahora que te veo,
antes y después de este ahora,
siento una gran tristeza,
un dolor,
una alegría...,
tres palabras confundidas en una,
que no tiene medida...,
sin contorno...
Ahora que te veo tan frágil, como un botecito
de papel en alta mar, como la llama de
una vela en extinción...,
sé que ha llegado tu tiempo,
se ve en tu delgadez, en tu piel pegada al hueso.
Imagino que al estirarse, podrías arropar al mundo.
Con ese caminar de botecito que ahora luces...,
sé que ha llegado tu tiempo.
Madre.
Ahora que te veo,
yacente, tan callada, sin movimiento
alguno.
Dime madre.
¿Así es la muerte...?.



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