viernes, 20 de mayo de 2011

Mi poesía

Mi poesía es libre,
desciende como cascada vertical
combinando frases y palabras.
Donde cada frase da la idea de lo infinito y de la nada
y donde cada palabra es un caudal de vida.
Como un alfarero amaso cada voz,
y la pulso en mi lira como nota sonora.

viernes, 6 de mayo de 2011

Texto de poesías: Agua Fuego Tierra. Las Uvas Y El Vino



Agradezco la colaboración prestada en esta obra: a la “Dirección de Cultura” en la persona de Fausto Hernández, a la “Fundación Infocentro” repesentada por Brigitte Rondón como coordinadora regional en el Estado Sucre, a Lucas Arias, Edgar Zapata, Juan Azócar, Juan Durán Patiño, Norberto José Velásquez y a la señora Luisa Galantón.
Las ilustraciones de este libro fueron hechas en la “Dirección de Cultura” de Cumaná,  a partir de unos bocetos elaborados por Lucas Arias y realizados artísticamente por el señor  Wilfredo  Zerpa   ( W Koky).

Humbero J. Ramos


jueves, 5 de mayo de 2011

Mi texto de poesías: Agua Fuego Tierra. Las Uvas Y El Vino



Prólogo



Reza un dicho popular que
no hay peor esfuerzo que el
que no se hace.




En una antología poética – 1ª edición 1992, de la poetisa francesa de origen libanés Andrée Chedid; editada por Monte Avila – se lee casi al final del prólogo que le hace Alfredo Silva Estrada, un párrafo que he sintetizado de este modo: “El poeta sobrevive sobre los embates del absurdo y de la nada, porque su verdad está en el corazón”. Esta verdad expresada por el poeta en los poemas, es – a mi entender – un producto más emocional, espiritual que del intelecto. Haciendo un poco de historia en relación con este tema. En la antigua Grecia había la creencia de que los poetas y los artistas eran unos seres favorecidos por ciertas divinidades conocidas como musas de las artes y las letras; tanto es así, que Homero, – máximo poeta épico de la antigua Grecia – empieza “La Odisea” con una invocación a la musa: “Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, ...”. Esta creencia permeó la cultura del mundo occidental, de tal modo; que en el suceder histórico, desde la antigua Grecia hasta nuestros días; encontramos referencias relacionadas con estas musas en distintas generaciones de poetas; como son los casos de: Luis de Góngora, Rubén Dario, César Vallejo y otros de no menos valía. En la actualidad hay quienes piensan que las creaciones artísticas genuinas son consecuencia de un estado de inspiración espiritual. De todo lo que se ha dicho relacionado con este arte, lo que si puedo asegurar con absoluta certeza; es que dedicarse a escribir poesías no es nada fácil, porque además del deseo de hacerlo, es necesario tener ese fuego sagrado que el poeta siente en su fuero interno; es ese ramalazo del espíritu lo que hace posible la creación poética. Hago esta afirmación porque cuando me inicié en la literatura a finales de la década de los setenta, siempre acaricié la idea de escribir por lo menos un pequeño libro de poesía; no obstante, cada vez que hacía el intento no pasaba de la primera linea. Fue en el 2009 que hice mi primer poema, quizás debido a unos hechos ocurridos entre el 2008 y el 2009; entre los que recuerdo: La amistad que hice con el compositor Lucas Arias, con quien he entablado algunas pláticas relacionadas con la poesía y sus diversos géneros; otros sucesos fueron, los bombardeos que ocurrieron por ese tiempo en la franja de Gaza y la elaboración de un libro de cuentos que escribí, titulado “Pájaro de Fuego” donde incluí el poema del cual hago mención, titulado “Dolor infinito”. A todas estas, pensé que no podría hacer un poema más, pero sucedió el milagro, la magia de la Musa me tocó en ese lapso de tiempo, que fue – a mi criterio – de maravillosa creación. Todos los poemas que están incluidos en este libro – menos el primero – son del 2010.

Humberto J. Ramos


 

      
  


miércoles, 4 de mayo de 2011

Dolor infinito

Abstracto.
Atrapar el dolor.
Prescindir de la forma, de lo táctil,
de lo dúctil.
Lo abstracto.
Desglosar la luz, volver a su origen,
irradiarse,
expandirse, regresar al lenguaje de los dioses,
descodificarlo.
Desenvainar mi lengua, eyacular ideas.
Desayunar palabras, eructar poemas.
Redimensionar el tiempo, atraparlo,
Reducirlo a nada,
Expandirlo.
¿Convertir las palabras en piedras?.
¡No!.
En pan, en verbo, en vida.
Deja escapar el pájaro de fuego que yace en tu alma.
Que vuele,
al infinito. Que regrese.
Incólume.
Apresar el dolor, enclaustrarlo.
Apresarlo en barrotes de acero, sentirlo ahí,
muy dentro,
infinitamente.
¿Por qué?...,
¡Claro!..., el placer aburre,
irracionaliza.
¿Te digo algo?
Hay otros dolores que uno no siente.
Abstracto.
¡Oh Gaza!
Hiroshima
Nagasaki
Guernica.
Llegó la hora del dolor
y de la muerte.
De las bombas.
De los mutilados.
De las viudas, de los viudos.
De los huérfanos.
Yo veo,
siento,
cuando estallan las bombas,
La desesperación en los ojos llorosos de
niños azarados.
¡Oh Gaza!.
Llegó la hora del dolor,
y de la muerte.
¡Oh Gaza!.
Hasta cuándo.

Humberto J. Ramos



martes, 3 de mayo de 2011

Incertidumbre

No es un poema.
No.
Ni un salto al paraíso.
La vida no lo es.
Ni para ti, ni para mí.
Es un intrincado jeroglífico que
lastima mi espíritu, que me acosa
como una fiera a su presa.
Es como un insensible Atila que atormenta
mi alma.
Y la angustia que aún persiste, late en la
puerta de mi cueva como lobo feroz.
Como a un cíclope que en un lecho de
lágrimas regurgita sus penas.
¡Galatea de mis dolores!.
Un incendiario Sófocles, quema mis sueños,
y los tuyos.
No da tregua al dolor.
Ni a la tragedia.
A cuesta..., llevaré mi cruz por el Calvario.
Pero en el Gólgota.
Como un Cristo preguntaré.
¿Por qué me has abandonado?.

Humberto J. Ramos


calcinación

Hay momentos tétricos de la vida que nos secan como a esas hojas que el verano desecha.
Que nos calcinan para siempre y nos dejan
tristes,
muy tristes.
Son como abismos absolutos,
como arrugas tremebundas en el alma
y quedan como huellas indelebles que no
podemos evadir.
Son irrevocables como sentencias divinas
a lo
eterno.
Son ecos que se repiten en el tiempo,
florecen incertidumbres y un montón de cosas
Esos Dolores del pasado nos estrujan el
alma,
nos entristecen, y nos hacen más tristes que la misma tristeza,
y aún así dan cuenta de que aún vivimos...,
resignados por dolores futuros.
Hay momentos tétricos en la vida que nos
calcinan a lo eterno.
Y hay momentos donde el espíritu se yergue
exaltado y sublime como una catedral en un
desierto.
Cuando suenan los clarines en el alma
y en el alba,
renace la esperanza
la fe se aviva.
 
Humberto J. Ramos

lunes, 2 de mayo de 2011

Hambre congénita

Tremebundo silencio del que sufre,
del de los ojos tristes,
del pan ausente, distante...,
inalcanzable.
Tremebundo silencio del llanto del
hambriento,
del que llora el hambre de su prole.
Tremebundo silencio de la mesa vacía,
del fogón silencioso,
triste.
De un meditabundo silencio de miradas
perdidas,
de los platos jubilados,
cesantes.
De los cucharones que no remueven nada,
de las pailas ahítas de vacío.
De una muchedumbre peleándose por un
saco de arroz derramado en tierra.
De las barrigas que hacen ruidos extraños
clamando pan.
Tremebundo silencio del que sufre
del hambre innata.

Humberto J. Ramos