miércoles, 28 de septiembre de 2016

Enfermedad terminal (poesía)





Quiero llegar despacio
muy quedo
Que no oigas mis pasos
Porque que al oír me llamaras con la
desesperación de un moribunda desde tu aposento
temblorosa,
llorosa
casi al borde de la extinción
¡Que no quieres morirte!.
Eso lo sé.
Yo tampoco quiero,
porque cada día muero contigo,
y tu dolor lo llevo acuesta
como una
maldición.
Pero la vida es así.
¡Cruel!.
Qué podemos hacer ante el destino.


Humberto J. Ramos






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